sábado, 2 de octubre de 2010

LOS SANTOS ANGELES

El pasado 29 de septiembre conmemoramos la fiesta de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael y hoy 2 de octubre la Iglesia conmemora a los santos angeles custódios, pero en sí que es un angel? 

Un angel es un ser espiritual no corporal y su existencia se considera como una verdad de Fe, los angeles son servidores y mensajeros de Dios "contemplan constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos" (Mt 18, 10), teniendo en cuenta que son creaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad, son creaturas personales e inmortales y superan en perfección a todas las creaturas visibles.


Los Arcangeles que en el orden de la jerarquia angélica definidad por Santo Tomás en su obra Suma Teológica ocupan un lugar destacado ya que tienen prioridad sobre los ángeles y se consideran mensajeros de cosas grandes, son enviados por Dios en misiones de mayor importancia junto a los hombres.


Las sagradas escrituras solo hace mención de tres arcángeles Miguel (Ap 12:7-9), Gabriel (Lc 1:11-20; 26-38) Rafael (Tobit 12:6, 15), no sobra entonces decir que debemos tener cuidado con otros nombres dados a los angeles toda vez que el origen de algunos de ellos proviene del ocultismo o de la Nueva Era lo cual debemos rechazar.


San Miguel (quien como Dios) ocupa el más alto lugar entre los arcángeles se le llama también "Príncipe de los espíritus celestiales", "jefe o cabeza de la milicia celestial". Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento.
Muy apropiadamente, es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.

La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego.
Es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.

San Gabriel (mi poder es Dios) es usado en innumerables ocasiones por Dios como mensajero (Deuteronomio 8:15-27). El se le apareció a Daniel y le explicó una visión de eventos futuros, diciéndole, "Tú eres un hombre elegido especialmente" (Deuteronomio 9:20-27). En el Nuevo Testamento se le apareció a Zacarías para avisarle que Isabel, su mujer, tendría un hijo al que llamaría Juan (Lucas 1:11-20). De igual manera, fue Gabriel quién se le apareció a María diciéndole que concebiría y daría a luz a un Hijo, a quién pondría por nombre Jesús (Lucas 1:26-38).
San Rafael (Dios cura). Es el arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento.  Es uno de los tres arcángeles cuyo nombre aparece en la Biblia (Tobit 12:6, 15) a San Rafael se lo representa con un atuendo de caminante o peregrino, con bastón y cantimplora, y el pez del que se obtuvo la hiel para curar al padre de Tobías.

Todo ser humano desde el inicio de su vida hasta su paso a la eternidad cuenta con la protección e intercesión de un ángel custodio designado por Dios para guiarlo en las buenas obras, cuidarlo del acecho de espiritus malignos e inspirarle la voluntad de Dios, es a ese ángel a quien desde niños le hemos dirigido la oración: "Angel de mi guarda dulce compañía no me desampares ni de noche ni de día hasta que me pongas en paz y alegría con los angeles del cielo Jesús, José y Maria".

Es muy admirable y reconfortante saber que contamos con la asistencia en esta vida de un ser tan poderoso que aunque no lo veamos, el está siempre a nuestro lado para librarnos de males tanto espirituales como corporales, incluso en los momentos en que caemos en pecado el no nos abandona al contrario hace lo posible por que recuperemos la gracia perdida ya que su objetivo primordial es ayudarnos a alcanzar la vida, la gloria y la felicidad eterna.

Si tuvieramos más confianza en este protector celestial, en este buen amigo que nunca falla, aunque nos alejemos de él por nuestra mala conducta seríamos capaces de recobrar la paz y el equilibrio que tanta falta nos hace.

SALMO 90 (91)

1 Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
2 di al Señor: "Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío".
3 Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
4 te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
5 No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
6 ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
7 Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
su brazo es escudo y coraza.
8 Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
9 porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
10 No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
11 porque él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.

12 Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;

13 caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.
14 "Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
15 me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
16 le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación".